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Los problemas alimenticios

La mala alimentación y sus problemas 



Una mala alimentación es aquella que tiene algún tipo de desequilibrio. No se trata solo de las que contienen demasiada grasa o azúcar. También se incluyen las que carecen de nutrientes esenciales o se limitan a un solo grupo nutricional.

Mantener una mala dieta a lo largo del tiempo no solo implica obesidad o carencias vitamínicas, sino que puede derivar en problemas como la diabetes o debilitar nuestro sistema inmunitario
Una adecuada nutrición determina muchos aspectos importantes de la salud física y mental. Por esta razón, cuando hay deficiencias en la dieta es común que se presenten síntomas y enfermedades que reducen la calidad de vida.

Desnutrición

Una mala combinación de alimentos, o la exclusión de algunos nutrientes, produce deficiencias nutricionales que ponen en riesgo la salud física, mental y emocional. La persona desnutrida puede sufrir:
Bajo peso corporal.
Problemas de crecimiento.
Dificultades de concentración y memoria.
Fatiga crónica.
Debilidad muscular y ósea.
Piel y cabello frágil.

Anemia nutricional

La poca absorción de algunos nutrientes esenciales, como el hierro o la vitamina C, puede influir en el desarrollo de anemia, un trastorno caracterizado por la reducción de glóbulos rojos en la sangre. Para prevenirlo se recomienda el consumo de:
Carnes magras.
Pescados y mariscos.
Legumbres y frutos secos.
Vegetales y frutas.

Obesidad

En el otro extremo de las malas dietas nos encontramos con las que producen obesidad. Aunque esta condición puede estar causada por factores genéticos, un gran número de casos son el resultado de dietas ricas en grasa y azúcares.
Para su control es importante limitar al máximo el consumo de comidas industriales. Incluyendo los embutidos y bollería, dulces y harinas refinadas, refrescos comerciales y bebidas alcohólicas. Así como comidas con demasiado sodio.

Presión arterial alta

La presión arterial alta o hipertensión se posiciona como una de las principales enfermedades crónicas vinculadas a los malos hábitos alimentarios. Se puede originar como efecto secundario de la obesidad.
Aunque también afecta a las personas delgadas que consumen demasiado sodio o alcohol, su tratamiento dietario implica limitar al máximo el consumo de procesados y fuentes de grasas trans. También aumentar el consumo de frutas y vegetales frescos, y reemplazar la sal por especias saludables.

Enfermedades cognitivas

Las enfermedades cognitivas pueden derivarse de una deficiencia de nutrientes. Tanto el cerebro como el sistema nervioso requieren algunos alimentos para funcionar en óptimas condiciones. Inclusive con el paso del tiempo.
Es importante llevar una dieta rica en vitaminas A, B, C y E. Así como ácidos grasos omega 3, hierro, zinc y magnesio. También de aminoácidos esenciales y antioxidantes.

Mala digestión

Los alimentos cargados de grasa, azúcares y proteínas pueden dificultar el proceso de digestión. Una dieta pobre en nutrientes, o cuyos alimentos están mal combinados, pueden influir en trastornos digestivos como estreñimiento y diarrea. También úlceras estomacales, gastritis o colon irritable.
La recomendación principal es incrementar el consumo de fibra dietética. La cual es clave para el funcionamiento gastrointestinal.

Sistema inmunitario débil
Una deficiencia de nutrientes esenciales disminuye la producción de anticuerpos y, por lo tanto, deja el organismo susceptible al desarrollo de infecciones y enfermedades.
Cuando la dieta no es balanceada, y se excluyen algunos alimentos, las funciones inmunitarias se debilitan y los agentes patógenos consiguen atacar con más facilidad.

Envejecimiento prematuro
Todos los órganos pueden sufrir un deterioro por la falta de nutrientes. Si no hay una absorción adecuada, los radicales libres del ambiente pueden impactar con más severidad en las células, al no existir mecanismos de defensas.
Los planes de alimentación pueden variar en cada persona. De acuerdo con factores como la edad o el estado de salud. Sin embargo, en general, una buena dieta consiste en mantener un equilibrio alimentario.



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La conclusión

 Resultado  Después de mencionar todos estos puntos, estamos de acuerdo en que los hábitos saludables no solo te ayudan a verte y sentirte bien, se ha demostrado que incorporar hábitos saludables, como la dieta mediterránea y el ejercicio físico, mejora, en solo seis meses, indicadores tan relevantes como los factores de riesgo cardiovascular, la calidad del sueño, o la salud mental y emocional. Transmitir a los alumnos y docentes la importancia de una alimentación equilibrada en la edad escolar, para tener un estado de salud óptimo en el presente y el futuro. Conclusión  ¿Porque es necesario llevar una buena alimentación? Es claro que nosotros debebemos tener un peso saludable, pues eso siempre nos beneficiará a cada uno de nosostros, esto nos ayuda a tener menos probabilidades de enfermarnos y tener una mejor condición física. De igual forma el saber enseñar a las personas que la alimentación saludable los beneficiará. Será mejor para y nuestro desarrollo físico y menta...